Esta receta ha sido un poco caótica, pero no me resistía a publicarla. Empecemos por el principio, estaba en mi lista de "pendientes" desde el momento en que la vi en multitud de blogs, que la hicieron con ocasión de tener un detalle con Tito, ya que estaba pasando por un momento desagradable. Me pareció muy fácil de hacer (ja, ja) y lo importante es que no lleva levadura y se puede guardar la masa en el congelador, para usar más adelante.
INGREDIENTES:
1 Kilo de harina
1 vaso de leche
1 vaso de aceite
1 vaso de vino blanco
1 huevo
1 pizca de sal
PREPARACIÓN:
1. Mezclar todos los ingredientes. Versión sencilla.
Aquí comenzó el caos. Como yo no tengo mucha fuerza en las manos, pensé, inteligente de mi: esto lo meto todo en la thermomix y ella que se las apañe. Fui más inteligente todavía y me dije, los líquidos primero y por último la harina. Y mi thermomix diría, pero qué se piensa esta: 1 kilo de harina y por mucha velocidad espiga que le pongas esto no hay quien lo mueva. Conclusión, tuve que pasar de la thermomix y ponerme a amasar en la mesa.
A todas estas mi hermana que me ve que no había manera de que le diera forma aquello y dice que me echa una mano. Pero resulta que ella tampoco le puede dar forma y me dice: ¿tú estás segura que las cantidades están bien? Y yo que le digo, ponía un vaso y yo le puse 100 gr. a ver si es que un vaso son 200. Pues ala, otra vez a la thermomix a echarle los líquidos que faltan, pero esta vez lo hice de dos veces, para que la pobrecita máquina no protestara. Entonces sí, parece que ya la masa cogió forma.
Aunque supuestamente da para 6 o 7 pizzas finitas, yo la dividí en 4 partes. Las otras 3 se fueron al congelador envueltas en papel film.
Y ahora viene el relleno; había leído que para que los bordes no quedaran tan secos se pone unas tiritas de queso y se envuelven, pero no funcionó, quedó igual de seca, más bien la masa me recordaba a los rosquetes (rosquillas peninsulares). Y ya el resto a gusto del consumidor: salsa tomate, orégano, atún y mi hermana que estaba empeñada en que quería champiñones. Abrimos la lata y los champiñones enteros, y yo que intento cortar en láminas pero no había manera, así que fueron en cuartos. Resultado, el de la foto, una pizza que parece que tiene un par de pisos.
Por último, horno precalentado a 190º, 20 minutos con calor arriba y abajo, y luego 10 minutos sólo con calor abajo.
Así y todo, estaba muy buena o, como dice mi hermana, tenía mucha hambre, lo que significa que te comerías cualquier cosa. ¿Qué te ha parecido este desastre?