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sábado, 5 de marzo de 2011

EL MAR EN LLAMAS, DE ALBERTO VÁZQUEZ FIGUEROA

Primero que nada, lo que tengo que decir es que Alberto Vázquez Figueroa es mi autor favorito, tengo prácticamente toda su bibliografía. De lo poco que me falta por leer son sus primeras novelas, bastante difíciles de conseguir. Si no lo conoces te recomendaría que pasases por su blog, e incluso te suscribieras pues, de vez en cuando publica algunas líneas referidas a alguna noticia de actualidad que te hacen pensar en qué mundo vivimos. Es un adelantado de su tiempo y sus ideas, a las que hoy no les hacen mucho caso, tal vez serán tenidas en cuenta en el futuro.


Otra cosa que tengo que comentar es que, últimamente he descubierto algo magnífico: "existen las bibliotecas públicas", con lo cual no es necesario comprarte todos los libros que lees, pues ya apenas hay sitio en las estanterías. Evidentemente, hay algunos a los que no me puedo resistir, ni siquiera esperar a la edición de bolsillo, y este ha sido el caso.

"Este es un libro doblemente revolucionario. En primer lugar por su argumento que revela, a través de una intriga apasionante, el peligro que significa para las generaciones futuras el hecho de que se esté extrayendo petróleo a 10.000 metros bajo el mar y el fondo marino. Las técnicas de perforación aún no se encuentran capacitadas para hacerlo, y así lo demuestra el reciente incendio de una plataforma petrolífera en el golfo de México, que ha provocado la mayor catástrofe medioambiental que se recuerda. Por desgracia, esas catástrofes se repetirán más a menudo.
Y en segundo lugar, porque el autor ha caído en la cuenta, como muy bien señala uno de los personajes de la novela, de que los libros se pueden imprimir de una forma más sencilla, más cómoda, más práctica y menos costosa sin necesidad de reducir el tamaño, el formato, ni el tipo de papel o letra, ahorrando la tercera parte de ese papel y, por lo tanto, el peso y los costes de envío o almacenamiento. Ello evita que se tenga que cortar la tercera parte de los árboles destinados a producir pasta de papel, y eso redundará de forma muy importante en la preservación de los bosques del mundo, lo cual constituye una realidad palpable en defensa de la naturaleza. También reducirá de manera esencial el peso que se ven obligados a soportar los escolares.
El día de mañana su propietario se sentirá orgulloso por el hecho de tener la primera edición del primer libro que se editó de una forma distinta."

Esta idea de publicar el libro en forma apaisada creo que no va a tener mucho éxito. A la hora de querer ahorrar, lo que han hecho es dejar los márgenes más pequeños, con lo que tienes que abrir el libro bastante para poder leer las primeras líneas de las páginas. En cuanto al precio no creo que se reduzca mucho, ya que costó 16.90 € y un libro suyo de tapa dura ronda los 18 €.


Y ahora, lo que es la novela en sí. La verdad es que mi opinión no puede ser muy objetiva, puesto que me gusta prácticamente todo lo que escribe. A lo largo de la obra se van contando varias historias que se van intercalando, algo muy habitual en sus novelas. Empieza el capítulo con los protagonistas de la historia y en los siguientes aparecen otros personajes. Hasta 2 o 3 capítulos más no sabes cómo continúa la historia de los personajes del primer capítulo. Evidentemente todo está relacionado, pero yo soy más de historias con principio y fin. 

El tema que trata es bastante reciente (como la mayoría de las novelas que publica), y plantea que el accidente del golfo de México pudo ser un atentado. La novia del supuesto terrorista se pone en contacto con un escritor colombiano para que le ayude a buscar la verdad de lo que ocurrió. Y en medio, como siempre están los beneficiados del "atentado". 

El toque de humor con el que me quedo esta vez es cuando Georgia Wallis se mete por error en un coche que no es el suyo y, al ver un hombre dentro y un chófer que no es el suyo, pregunta si la van a secuestrar. Uno de sus despistes.

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